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¿Y dónde está la memoria?

Por: José Hilario López Rincón - Abogado-Corporación Jurídica Utopía

Viernes 30 de mayo de 2008

Si en la capital de la República de la Seguridad Democrática, secuestran niños a plena luz del día por qué en las cárceles de “máxima seguridad” no pueden esfumarse, bajo el manto de reglamentos permisivos y virus informáticos persuasivos, los computadores portátiles, sus memorias y las simcard de los celulares de algunos de sus ilustres huéspedes? No se entiende por qué la extrañeza del ministro y Precandidato Santos: “Estoy sorprendido. Pensé que ese material estaba a buen recaudo". Por supuesto que está a buen recaudo, de lo contrario la opinión pública nacional e internacional conocería parte de la información que los jefes paramilitares empezaban a contar a cuentagotas y ponía, aún más, al descubierto las relaciones incestuosas entre el Proyecto Político Paramilitar y el Estado colombiano, porque no solo fueron los Partidos Políticos Reeleccionistas sino sectores empresariales, del ejército, la policía; en fin de la institucionalidad.

El pasado 13 de mayo de 2008, después de que Uribe Casi III ejecutara a la madrugada la calculada extradición de algunos de los jefes paramilitares, y digo algunos porque a otros jefes paramilitares y especialmente a Uno, aún no les ha llegado el turno, nos enteramos que con el afán de que los fuera a dejar el avión, olvidaron algunas de sus pertenencias.

Gracias a la eficiencia de la Seguridad Democrática, setenta y dos horas después de la extradición, el viernes 16 también en la madrugada, 5 Fiscales y 10 investigadores de la Policía Judicial realizaron un operativo en las celdas de los jefes paramilitares para recoger las pertenencias que aquellos habían dejado: sus computadores y sus celulares, con la intención de “guardárselos” para cuando vuelvan. Es lo correcto, es lo que debe hacer un buen anfitrión. Si alguien deja su paraguas en mi casa, yo se lo guardo. Pero no. No fueron buenos anfitriones. El computador portátil de Don Salvatore Mancuso desapareció y los de otros cinco de sus compañeros de viaje a los Estados Unidos, fueron desvalijados, les extrajeron los discos duros y las tarjetas board, y encima borraron la información que contenían. También fueron objeto de desaparición forzada las tarjetas simcard de sus teléfonos celulares. No hay derecho que les arruinen sus computadores y las memorias de sus portátiles. Con qué les vamos a salir cuando regresen?

Debe aclararse que el computador portátil de Don Salvatore Mancuso desapareció pero no está desaparecido. El lo tenía en su habitación de la Cárcel de Itagüi porque el reglamento “penitenciario” tan especial que tenían ellos, le permitía tener celular y computador entre otras cositas. No lo ingresó a escondidas como hacen los verdaderos reclusos y tampoco lo sacó a escondidas, luego no está desaparecido. Lo sacó con la autorización del Inpec, para vacunarlo contra un virus que lo afectaba y ponía en riesgo su memoria. La memoria del computador, hago la aclaración, porque la memoria de Don Salvatore, justo unos días antes de que lo silenciaran con la extradición, recordó en una entrevista a la CBS que no sólo Chiquita Brands, sino todas las empresas fruteras que operaban en una amplia región de la Costa Caribe, incluidas las multinacionales estadounidenses, entregaban un porcentaje de sus exportaciones a las AUC y que lo hacían con agrado.

La memoria de Don Salvatore, antes de que lo castigaran con la extradición, también fue precisa: “Nos parecíamos a un Estado. Los proveíamos de protección, lo que les permitió seguir haciendo inversiones y obtener beneficios financieros". No lo diga con nostalgia Don Salvatore. En los maravillosos años 90 se parecían a un Estado, pero hoy son el Estado!

Don Diego Fernando Murillo, “Don Berna”, antes de que lo callaran con la extradición, también empezaba a recuperar su memoria y alcanzó a confesar ante la unidad de Justicia y Paz que 50 de sus hombres del Bloque Héroes del Tolová participaron en la masacre del 21 de febrero contra 8 pobladores de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó al lado de 100 miembros del Ejército Nacional de Colombia adscritos a la Brigada XVII. Así lo confesó igualmente, el capitán del ejército, Guillermo Armando Gordillo, cuatro días después de la versión de “Don Berna”. La extradición de los paramilitares obedece a que empezaban a hablar más de la cuenta y se convirtieron en huéspedes incómodos. La desaparición de las memorias de los computadores de los paramilitares es una torpe manera de intentar ocultar la verdad. Santos, el Ministro Precandidato dijo: "no se entiende cómo después de una acción tan bien ejecutada” refiriéndose a la extradición, se hayan desaparecido memorias y celulares. Todo es simple. Si el gobierno hubiera estado interesado en preservar esos elementos, en el mismo momento en que decidió silenciar a sus huéspedes de Itagüi y montó la “acción tan bien ejecutada”, hubiera notificado a la Fiscalía para que los confiscara o los mismos que embarcaron a los extraditados los hubieran incautado. Si recogieron intactos tres computadores bombardeados en Ecuador, por qué no lo hicieron en Itagüi?

Los computadores y celulares eran elementos personales de los paramilitares que el gobierno les permitió tener y muy seguramente contenían o contienen información incómoda para muchos. Cuál entonces el verdadero interés del gobierno en apoderarse de unos elementos personales que los huéspedes de Itagüi conservaban públicamente? El régimen de Uribe se ha caracterizado por ser muy mal socio y pésimo anfitrión. Que lo digan Rocio Arias, Yidis Medina, Don Salvatore, Don Berna y pare de contar que solo queda espacio para mencionar a Ali Babá.

¡Tanto alboroto por la desaparición de un computador, unas memorias y unas simcard! En Colombia, en los últimos treinta años se han registrado 30.000 casos de desaparición forzada y nada ha pasado. Lo más seguro es que a esos compatriotas también los tengan “a buen recaudo”, como dice el Precandidato Ministro. Difícilmente aparecerán los computadores, las memorias y las simcard y si algún día aparecen ya no contendrán el material probatorio que pudiera servir en los procesos que se adelantan para esclarecer los delitos de lesa humanidad que cometieron y desnudar la simbiosis entre los paramilitares y el Estado colombiano que permitió que el paramilitarismo dejara de parecerse a un Estado y se convirtiera en el Estado.

La desaparición de las memorias de los computadores de los paramilitares es asunto de poca monta. Lo grave es el extravío de la memoria histórica de los colombianos que permite que los marrulleros de hoy se conviertan en gobernantes de mañana.

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