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LAS DOS CARAS DEL CONFLICTO LABORAL EN LA INDUSTRIA DE CAÑA DE AZUCAR EN COLOMBIA

Por Berenice Celeyta A., Nomadesc

Jueves 2 de octubre de 2008


Foto: J.J.Goyes, Cabildo Honduras

LA CARA DE LOS TRABAJADORES

Son hombres curtidos por el sol, fuertes, aguerridos, laboran en actividades de  campo, cosecha, riego, limpia,  corte y recolección de caña, otros se internan en las fábricas donde se produce el etanol, el azúcar y alcohol carburante: su labor principal el manejo de químicos.    Hablamos de por lo menos 14 mil  trabajadores de la Industria de la Caña de Azúcar del Valle del Cauca, los cuales han laborado en condiciones de esclavitud desde la década de los años treinta. Llegaron del Cauca, Chocó, Patía y otras zonas de  Nariño, buscando oportunidades de trabajo ante el creciente desempleo de la región, otros los más cercanos vienen de Pradera, Amaime, El Placer, Guacarí y El Cerrito.

Son los obreros de los 13 ingenios azucareros ubicados a lo largo de la cuenca del Río Cauca. La mayoría pueden exhibir sus manos callosas de empuñar los machetes con los que cortan la Caña de azúcar y su pronunciada musculatura tras largas jornadas diarias de 12 y hasta 14 horas de trabajo. Durante décadas han generado la riqueza que se concentra en 5 familias y cuatro grandes grupos económicos del país. Llevan 17 días en Asamblea Permanente y  han demostrado al país y al mundo que los derechos de los trabajadores se obtienen, tras una férrea voluntad de trasformar las condiciones infrahumanas en las que sobreviven en la actualidad.

Han vivido en condiciones de explotación laboral desde que llegaron a los ingenios, pero sostienen que todo tiempo pasado fue mejor. Uno de los corteros del Ingenio Providencia, cuenta con palabras pausadas, tranquilas pero contundentes: en el año 77 tuve contratación directa, contaba con un salario, primas, vacaciones, pensión y dominicales, el trabajo era duro, teníamos que laborar en condiciones difíciles pero el pago alcanzaba para sobrevivir. Los domingos todos queríamos trabajar pues nos pagaban las horas extras como era de ley; luego las empresas no quisieron seguir contratando directamente a los trabajadores  y nos obligaron a acudir a los contratistas, recibíamos menos salario, semanalmente alcanzábamos entre 300.000 y 350.000, debíamos correr con los costos de la seguridad social, pero todo esto se acabó desde que se conformaron las “asociativas” (se refiere a las Cooperativas de Trabajo Asociado) y ese ha sido el dolor de cabeza para todos, pues recibimos menos de la mitad, hay quincenas que  llegan de 200.000 a  280.000 y eso “el que no pierde tiempo”; de ahí nos hacen las deducciones para pagar salud y pensión, esos recortes alcanzan a veces a  $ 180.000 a $ 200.000 pesos; la mensualidad termina siendo entre    $ 220.000 a $ 360.000 cuando nos va bien y diga usted quien vive con eso”.

Sus núcleos familiares están conformados en promedio por no menos de 6 integrantes, que subsisten con menos de un salario mínimo legal: 461.500 pesos, es decir, 220 dólares, que deben distribuir para pago de arriendo, servicios públicos, estudio para sus hijos, alimentación, trasporte y salud. Los pagos de los corteros son fluctuantes según la producción. Trabajan a destajo, hay días que cortan la caña llamada “raspa raspa”, es decir, la caña verde, de la que se extrae el azúcar orgánico, el cual según sus propias palabras es el más desagradecido, pues cortan y cortan y el peso no sube.  La “caña quemada” es más tupida y por lo tanto pesa un poco más, ésta se utiliza para sacar el   etanol. Para los trabajadores el peso de la caña es importante pues es  justamente el medidor de sus ingresos, cada tajo lo pesan y de ahí se deduce el pago. La ecuación es tan sencilla, como cruel: a un cortero le pagan por tonelada $ 5.700 y cada cortero para sacar 3 toneladas debe trabajar por lo menos 12 horas diarias.

Estos laboriosos hombres, han hecho enormes esfuerzos para que el gobierno y los industriales de la Caña de Azúcar, asociados en ASOCAÑA , entiendan que para seguir trabajando necesitan  condiciones dignas de un ser humano. Desde derechos de petición, tutelas, citaciones al congreso, audiencias públicas como la del pasado 14 de junio en el municipio de Pradera; audiencia a la que fueron  citados los indústriales y el gobierno pero ninguno llegó. Allí en medio de la lluvia, denunciaron sus problemáticas y presentaron su pliego único de peticiones, el cual fue enviado a ASOCAÑA.  

Para ellos no fue fácil tomar la decisión de entrar el pasado 15 de septiembre a un cese de actividades, se están jugando ante todo la vida, pues ya son más de 40 corteros de caña que han sufrido heridas de gravedad por la acción desaforada de los dueños de la guerra. Se juegan la vida porque están muriendo de hambre, porque su paupérrimo salario no les alcanza ni para alimentar a su familia y qué decir de la salud y el estudio para sus hijos. Se juegan la vida porque el Estado Social de Derecho, que se aplica hoy en Colombia no admite que los trabajadores de este país, ni ningún sector social organizado, se pronuncien ante las devastadoras políticas económicas que este régimen de terror impone. Esa es la cara de los trabajadores, una cara que mira de frente, que no se esconde en tretas, ni mentiras y  le pone el pecho a la brisa, a los gases, balas y perdigones que disparan desde la otra cara del conflicto. 

 

LA CARA DE ASOCAÑA, EL GOBIERNO Y LA FUERZA PÚBLICA

Es difícil describirlos, aparecen y desaparecen de las escenas políticas, económicas y militares del país. Son como “El Milagro de la Santísima Trinidad”, tres personas distintas y un solo dios verdadero. Hacen parte de la casta política que durante la última década ha redactado y aprobado las reformas laborales más retardatarias de cualquier sistema laboral que se conozca en el mundo que socavan diariamente los derechos de los trabajadores colombianos. Son quienes diseñaron la ley 789 del 2002 y el Decreto 4588 del 27 de diciembre de 2006. Es la cara de quienes han dado paso a una de las formas más infames de contratación que haya existido en la historia de Colombia: Las Cooperativas de Trabajo Asociado.  

Esta cara está representada en este conflicto, por un lado, por la imagen del Ministro de la Protección Social Diego Palacio, un hombre polémico, vinculado en el proceso de la Yidispolítica, en el cual actualmente viene siendo investigado; por otro lado, por el Presidente de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar, Asocaña; Luis Fernando Londoño Capurro,  quien se ha desempeñado en el pasado como Concejal de Cali, Gobernador del Valle, Ministro de Agricultura, Senador de la República, Presidente del Congreso de la República y Director del Partido Liberal; y finalmente por la Fuerza Pública (Ejercito, Policía, Organismos de Seguridad del Estado) instituidos constitucionalmente para salvaguardar la vida, honra y bienes de los ciudadanos quienes reiteradamente vienen jugando un  papel de  agresores de los trabajadores y los sectores organizados que se manifiestan por sus derechos. Estos últimos han hecho un despliegue militar sin precedentes, han convertido los ingenios en un teatro de operaciones militares de guerra, portan fusiles, granadas, tanques artillados, tanques con cañón utilizados en guerras regulares, nunca en un conflicto social y laboral como el que nos ocupa.

Esta cara está representada por los descendientes de Sebastián de Belalcazar, quien según la historia plantó en su estancia de Yumbo las primeras plantas de caña de azúcar entre 1.536 y 1.537. Este cultivo se extendió por toda la cuenca del río Cauca, en 1930 había tres ingenios: Manuelita, Providencia y Ríopaila; hoy existen en la región 13 ingenios, que producen diariamente alrededor de 80.000 a 90.000 toneladas diarias, que concentran 4 grupos económicos del país: Grupo Ardila Lule, Grupo Risaralda, Grupo Federación de Cafeteros, Grupo Corporación Financiera del Valle, Todos ellos se encuentran entre los 20 grupos económicos mas fuertes del país.

Ingenio

Fundación

Propietario

Producción diaria en Toneladas

Incauca

1963

Ardila Lule

15.000

La Cabaña

1944

Familia  Seinjet

5.200

Mayagüez

1937

Familia Hurtado Holguín

6.000

Central Tumaco

1963

Familia  Salcedo Borrero

2.500

Providencia

1926

Ardila Lule

8.500

Manuelita

1964

Familia Eder

9.000

Pichichi

1941

familia Cabal Galindo

3.500

María Luisa

1930

Harinera del Valle

800

San Carlos

1945

Sarmiento Lora

4.000

Carmelita

1950

Garrido Amezquita

2.500

Central Castilla

1930

Familia Caicedo González

7.000

Río Paila

1928

Familia Caicedo González

7.000

Risaralda

1.973

Ardila Lule

   800

Cuadro elaborado con base en  la investigación: Recuperación de la Menoría Histórica del Movimiento Sindical Valle del Cauca 1976-2006, CUT Valle,  Héctor Emilio Castro,
Jaime Montoya,  Ana Cristina Bermúdez y Lenny Giraldo.

Es la cara de quienes se adueñaron de las tierras de las comunidades ancestrales y hoy concentran el dominio y posesión en todo el valle geográfico del río Cauca, desde Santander de Quilichao, en el norte del departamento del Cauca, atravesando el Departamento Valle del Cauca por su zona plana, hasta La Virginia, en el Departamento de Risaralda. Su área de influencia cubre más de 30 municipios del Cauca, Valle del Cauca y Risaralda.

El CUENTO DE LA INFILTRACION

El  presidente Álvaro Uribe Vélez y el Ministro de la Protección Social, Diego Palacio,  en consecuencia lógica con su política de Seguridad Nacional, han creado una nueva artimaña en este conflicto social, se trata del cuento de la infiltración que ya no se lo creen ni  ellos mismos. Según sus propias palabras el control social en todo el país lo tendrían las organizaciones subversivas. Es imposible que ante la falta de argumentos por parte del gobierno, ante la falta de proyección económica y ante la devastadora verdad de la parapolitica la única excusa que el gobierno tenga para no cumplir sus obligaciones dentro del llamado Estado Social de Derecho es argumentar que las  legitimas y justas protestas sociales están infiltradas por la guerrilla: Así lo han hecho saber al mundo cuando los indígenas reclaman las tierras que ancestralmente les han pertenecido y sobre las cuales hay acuerdos firmados con el gobierno y exigencias internacionales como la efectuada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en el caso de la responsabilidad estatal en la masacre del Nilo, por colocar un solo ejemplo.

Cuando las Comunidades negras se movilizan para que cesen las masacres y la explotación irracional de los recursos naturales; curiosamente hay infiltración de la insurgencia. Cuando los sindicalistas salen a reclamar sus derechos, se movilizan, hacen uso de normas internas e internacionales de sindicalización y asociación lo hacen por que la guerrilla se los ordenó. Cuando los defensores de derechos humanos, realizamos investigaciones, denuncias, participamos de procesos jurídicos donde se comprueba que el actual gobierno está comprometido con la parapolítica,  somos terroristas.

Decir que el paro de los corteros está infiltrado por la insurgencia, pone en tela de juicio el control militar que el estado tiene en la región y en los ingenios azucareros. ¿Cómo fue posible que ante un contingente militar de más de mil hombres,  los comandantes guerrilleros realizaran reuniones con los corteros de Caña?, ¿Será que las fuerzas armadas y ustedes también están infiltrados por la guerrilla? ¿Cómo es posible que ante el reclamo de salarios dignos y prestaciones sociales de ley ustedes salgan ha deslegitimar a los trabajadores con esta reiterada mentira que ya se les convirtió en un monólogo institucional?

El pueblo Colombiano y el mundo entero están conscientes de la falta de gobernabilidad que hoy existe en Colombia, de la ilegitimidad de sus gobernantes. Viendo el debate en el congreso al que fue citado el Ministro Diego Palacios, el pasado martes 30 de septiembre, uno se pregunta si en el gabinete ministerial hay un ministro de que sobra y otro que falta. Sobra el Ministro Palacio que ejerce como Ministro de la Industria y falta un Ministro de la Protección social que vele por los derechos de los trabajadores.

La mentira institucional no puede acallar la verdad contundente de 14.000 trabajadores de los ingenios azucareros, que no están solicitando nada distinto a que se cumplan normas mínimas vigentes de derecho para los trabajadores. Señor Ministro de la Protección Social  Diego Palacio, Señor Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez, Señores de ASOCAÑA, la esclavitud fue abolida el primero de enero de 1852. Así que ustedes tendrán que responder ante los tribunales nacionales e internacionales por el tratamiento dado a los corteros de caña y en caso de no acceder a una negociación y establecer unos acuerdos que garanticen el derecho de los trabajadores de la Industria de la Caña de azúcar tendrán que dar cuenta de la violación a las normas vigentes del derecho laboral a nivel interno e internacional.

 

Fundada el 12 de febrero de 1959 con Personería Jurídica otorgada por el Ministerio de Justicia mediante la Resolución 0845 del 14 de marzo de 1959.

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