DHColombia
Portada del sitio > Opinión > El DAS de los paramilitares o los paramilitares del DAS

El DAS de los paramilitares o los paramilitares del DAS

Por José Hilario López Rincón / Caja de Herramientas

Sábado 16 de mayo de 2009

Desde hace varios meses, la Fiscalía adelanta investigación en contra de Jorge Noguera Cotes, quien fuera director del DAS entre agosto de 2002 y octubre de 2005. Luego de que la Corte Suprema de Justicia anulara el juicio por un error en el procedimiento, dispusiera la libertad de Noguera Cotes y ordenara al fiscal Mario Iguarán que debía asumir la indagación de manera directa, el ente acusador ha recompuesto de manera apremiante los procesos en los que aparece seriamente vinculado el ex funcionario y esperamos que en esta oportunidad no haya tropiezos.

Los delitos por los cuales se ha acusado y nuevamente capturado al exdirector del DAS son de extrema gravedad. Van más allá de simples vínculos con los paramilitares de la Costa Atlántica. En esta ocasión la Fiscalía lo sindica de haber puesto el DAS al servicio de los extraditados jefes paramilitares Hernán Giraldo y “Jorge 40” para que cometieran asesinatos. Según la Fiscalía, el DAS bajo la dirección de Noguera Cotes, realizó operaciones de inteligencia (seguimientos, interceptaciones telefónicas) que en algunos casos llegaron al allanamiento y captura en contra de personas con el pretendido fin de “neutralizar actos desestabilizadores contra el Gobierno”. Lo tenebroso es que esa misma información fue entregada a los paramilitares y sirvió de pretexto para que estos asesinaran a la periodista y dirigente sindical del Hospital de Santa Marta, Zully Codina el 11 de noviembre de 2003; al ex alcalde de El Banco – Magdalena y representante a la Cámara Fernando Pisciotti Van Strahlen, el 9 de diciembre de 2003; al profesor universitario Alfredo Correa D`Andreis el 17 de septiembre de 2004 y al líder sindical de Electricaribe, Adán Alberto Pacheco Rodríguez el 2 de mayo de 2005. Todos fueron asesinados por agentes del paramilitarismo de la Costa Atlántica según estos lo han reconocido y todos fueron objeto de “acciones de inteligencia” por parte de agentes de la policía política del régimen uribista, días antes de su muerte. Las fechas de los asesinatos corresponden al período en que el DAS estuvo bajo la dirección de Jorge Noguera Cotes.

Recordemos que Noguera Cotes fue mencionado inicialmente por el ex jefe de informática del DAS Rafael García, de tener vínculos con los paramilitares. A raíz del escándalo que generaron tales aseveraciones el presidente Uribe Vélez mantuvo en su cargo a su entrañable amigo y salió a defenderlo a los cuatro vientos con un argumento que rayana entre la complicidad y el cinismo: Noguera es “un buen muchacho”.

Y al “buen muchacho”, Uribe Vélez lo retiró del DAS y lo envió de cónsul a Milán (Italia), esperando que las cosas se olvidaran y el sol del mediterráneo le sirviera de recompensa por tantos servicios que le prestó a la “democracia colombiana”, entendida bajo los conceptos de autoritarismo y despotismo con los cuales la ha llenado el uribismo. Y por supuesto de muertos, de vejaciones y violaciones de los más elementales principios que deben regir en una sociedad mínimamente decente.

Según la Fiscalía, los cargos en contra de Noguera Cotes son de la mayor gravedad. Van desde el homicidio hasta el concierto para delinquir agravado pasando por la falsedad, el cohecho, la concusión, el tráfico de influencias de servidor público, la utilización de asunto sometido a secreto y el abuso de autoridad por acto arbitrario e injusto.

Uribe Vélez tenía toda la razón. Su jefe del DAS es todo un “buen muchacho” que entendió perfectamente por qué y para qué fue nombrado como jefe de la policía política del régimen. Noguera Cotes, como su jefe, no se detuvo en nimiedades para lograr sus objetivos. El fin justifica los medios. Si hay que asesinar a jóvenes desempleados y hacerlos aparecer como guerrilleros muertos en combate para aparentar que cuantitativamente se está diezmando al enemigo, hay que asesinar. Si hay que utilizar abusivamente los símbolos de organismos internacionales, hay que mentir. Si hay que violentar la Constitución política con el fin de perpetuarse en el poder, hay que violentarla. Si hay que llenar de prebendas, favores y cohechos las votaciones en el Congreso, hay que cohechar.

En medio de ese mismo contexto y bajo la dirección de Noguera Cotes fue que se iniciaron los seguimientos e interceptaciones telefónicas a Magistrados, periodistas, ONGs y opositores. Fue Noguera Cotes quien en el año 2004 creó el clandestino grupo especial de inteligencia para desarrollar labores de espionaje político denominado G3.

Los seguimientos, interceptaciones y acciones ilegales del DAS contra Magistrados, periodistas, ONGs y opositores que apenas ahora se están conociendo no fueron casos aislados o circunstanciales. Por el contrario se ejecutaron dentro del mismo marco de la política de seguridad democrática que tanto ha cacareado Uribe Vélez y su séquito de áulicos. Y justamente como expresión consecuente de esa misma política fue que el binomio DAS-PARAMILITARES asesinaron a Zully Codina, Fernando Pisciotti Van Strahlen, Alfredo Correa D`Andreis y Adán Alberto Pacheco Rodríguez.

Sobra recordar que el DAS depende de manera directa del Honorable Señor Presidente de la República pero no sobra advertir que su Excelencia no se dio cuenta ni tuvo conocimiento de absolutamente nada de lo que ocurría y ocurre en el DAS. En la Casa de Nariño recibían los informes de las interceptaciones y los seguimientos pero no sabían quién los hacía y sobre todo quién los ordenaba. Es por eso que en una maniobra chapulinesca y en nombre de la desvergüenza ofrecen 200 millones de pesos de recompensa a quien de información sobre los autores de los crímenes del DAS.

Hacia el mes de julio de 2007, el saliente embajador de Estados Unidos en Colombia William Wood, dijo a manera de despedida y ante el escándalo que apenas se conocía que "si Noguera es culpable, ese sí es un problema", palabras que hoy recobran actualidad ante la magnitud de los acontecimientos y la gravedad de los crímenes. Noguera Cotes es amigo de las entrañas de su Excelencia y su Excelencia era el Jefe inmediato de Noguera Cotes, relación que el Embajador percibió claramente hace dos años. Habrá que ver si el locuaz actual embajador William Brownfield también considera que la relación Uribe Vélez-Noguera Cotes “es un problema” o, preferirá guardar silencio.

Si Noguera es culpable lo determinará la Corte Suprema de Justicia. Y si resulta que efectivamente es culpable, entonces las palabras de Wood deberían ser la premonición sobre la suerte del régimen uribista. En 2007, Wood representaba al Gobierno pro-uribista de Bush quien sobresalió no propiamente por su respeto hacia la dignidad humana. Las nuevas circunstancias del juicio contra Noguera Cotes deberían llevar al Gobierno de Obama a retomar las palabras de Wood, ahora que se habla de “acercamientos”: su Excelencia les abre las puertas para su base militar intervencionista en Palanquero y a cambio se reabren las negociaciones para el TLC.

No importa que por debajo de las puertas del DAS de los paramilitares, o lo que es lo mismo, los paramilitares del DAS, escurra la sangre inocente de nuestros sindicalistas y profesores.

P.-S.

Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.

Comentar este artículo

Telesur Movice Noche y niebla Indymedia Prensa Rural Javier Giraldo San José de Apartadó

Casos DDHH


Contacto

Utilice este formulario para contactarnos o para inscribir su correo electrónico a nuestra lista de suscriptores:


Financiado por:

FOS-Colombia

Fondo para La Sociedad Civil Colombiana por la Paz, los Derechos Humanos y la democracia.

Iniciado por ASDI, administrado por Forum Syd*

*Los análisis y opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente las opiniones de quienes apoyan esta publicación.

|SPIP | Intranet | Chat| Espacio privado |