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Accón Urgente

Intento de desaparición de defensora de derechos humanos en el sur de Bogotá D.C.

Corporación Claretiana Normán Pérez Bello y otros

Miércoles 29 de julio de 2009

ORPORACIÓN CLARETIANA NORMAN PÉREZ BELLO

“AL SERVICIO DE LA VIDA”

 

Bogotá, D.C. 28 de julio, de 2009. 

 

 

ACCIÓN URGENTE

 

                                    

SE INCREMENTA LA PERSECUCION EN CONTRA DE DEFENSORA DE DERECHOS HUMANOS,

DIRIGENTE SOCIAL DE ORGANIZACIÓN FEMENINA ASODEMUC

CARMEN LEONOR ROA:

 

INTENTO DE DESAPARICION

EN EL SUR DE BOGOTÁ D.C. 

 

La Corporación Claretiana Norman Pérez Bello y la Asociación de Mujeres Demócratas por la Paz y los Derechos de las Mujeres Colombianas (ASODEMUC), denuncian ante la comunidad nacional e internacional y ante las organizaciones sociales y de derechos humanos los siguientes hechos que, leídos en relación a la manera sistemática como ha sido perseguida, inicialmente por el Ejercito Nacional,  evidencian el grave peligro al cual se ve expuesta la señora Carmen Leonor Roa, defensora de derechos humanos y dirigente social.

 

HECHOS

 

La defensora de derechos humanos venía siendo víctima de persecución, asedio; el día 25 de Julio de 2009, siendo las 9:10 de la mañana, la señora CARMEN LEONOR ROA, salió de su casa a la sastrería del barrio La Estancia, en Bogotá, a recoger unos pantalones, y como a unas 3 o 4 cuadras de la casa, un hombre alto, delgado, de tez morena, cabello crespo, ojos negros, la cogió por el cuello de la chaqueta, luego de la cintura, tratándola de arrastrar, y al mostrar resistencia ante el ataque, le dio una patada en la pierna derecha. Mientras la agredía físicamente, le gritaba “gran puta, se acuerda de su querido picudo”, haciendo referencia al río donde fue asesinado Arnoldo, su esposo, en el año 2005, víctima de Ejecución Extrajudicial.

 

Después, otro hombre que venía por la misma acera le dijo “no sea canalla, a las mujeres no se les pega”; el agresor lo ignora y el señor hace que cruza y luego lo coge por la espalda, Carmen Leonor puede librarse y sale corriendo hacia un almacén, donde se espera unos 10 minutos. “Esto significa una desestabilización por completo, y el retorno de una inseguridad que parecía no ausentada”, manifiesta la señora Carmen Leonor Roa ante esta agresión que representa una clara amenaza a la vida e integridad de ella y de sus hijos.

 

1.  ANTECEDENTES

 

En la vereda La pradera, municipio de Puerto Caicedo, inspección Arizona (departamento del Putumayo), el día 23 de enero de 2005, el señor ARNOLDO NARANJO RAMÍREZ, esposo de la señora CARMEN LEONOR ROA, salió en horas de la mañana junto a uno de sus trabajadores llevando una mula con el propósito de llevar una carga de chontaduro a unos cerdos. Cruzando el río Picudo, miraron al otro lado el ejército que salía dentro de los matorrales. Cuando ellos estuvieron en el lugar donde se encontraban estos, a Arnoldo, de un golpe lo tiraron al piso y lo siguieron golpeando con una peinilla que él llevaba. Al trabajador lo dejaron libre en horas de la tarde, pero a él si se lo llevaron. Al otro día, en las noticias, exactamente por la emisora del ejército, daban un informe acerca de un guerrillero de las FARC del Frente 32, dado de baja, cuyo nombre responde a ARNOLDO NARANJO RAMÍREZ.

 

Al siguiente día, la señora CARMEN LEONOR se encontró con el trabajador en horas del medio día y él le informó sobre lo sucedido con ARNOLDO, diciéndole, entre otras cosas, que el ejército preguntaba por ella de manera insultante, ante lo cual doña Carmen decidió realizar la denuncia; sin embargo, dadas las condiciones de la región, solo pudo salir a colocar la denuncia hasta junio del 2005. La Corporación REINICIAR informo a la procuraduría y tras ello fueron llamados a las declaraciones.

 

La señora Carmen regresó a la finca en el mismo mes de Julio, ubicándose en la casa de una amiga que vivía cerca, pero como a los 4 o 5 días de estar allí, llegaron tropas del Ejército preguntando por ella de manera vulgar y grosera, tratándola también de guerrillera. Afortunadamente, ella en esos momentos había ido a su finca a inyectar una vaca, y un joven amigo corrió y le avisó que la estaban buscando: estando con su hijo de 7 años, tuvieron que atravesar selva hasta llegar donde un amigo de una vereda más abajo. Allí se quedaron hasta que el ejército salió de la vereda, y después de ello se devolvió hasta la casa de su amiga, donde ésta y su esposo le relataron los hechos. Por todos estos sucesos, decidió que, al no haber garantías para su vida ni su integridad, era  más conveniente viajar a San Vicente del Caguán, estando allí hasta el año 2007, cuando se desplazó hacia la vereda La Carmelita, municipio de Puerto Asís.

Viviendo allí, y para darle continuidad al proceso por la muerte de su esposo, hizo contacto con una doctora del CTI de la Fiscalía y se citó con ella en Florencia; pero al salir hacia Puerto Asís, donde por lo largo del viaje se quedó en la casa de una cuñada. Al otro día entró su sobrina muy asustada y le dijo: “Tía, piérdase que la van a levantar”,que la van a matar”, a lo que Carmen preguntó por quien le había dicho eso, y ella le respondió que unos hombres en la calle. La señora Carmen, ante este peligro, se dirigió inmediatamente al CTI de Puerto Asís, donde colocó la denuncia, cosa que no tomaron en cuenta aquí, pero ante lo que la doctora desde Florencia hizo gestiones para que me sacaran escoltada hasta Puerto Caicedo. El comandante Alberto Blanco dijo que los carros estaban ocupados, y que se demoraban “un resto”. Ellos se fueron a almorzar, y entonces ella decidió tomar un taxi e irse para la ciudad, llegando a Florencia a cumplir la diligencia.

 

Después de realizada la denuncia, tuvo que viajar hacia Bogotá, realizando la denuncia como desplazada, pero ante lo que no recibió apoyo inmediato, y al enfrentar una situación tan difícil, resolvió retornar al mes a su finca. Esto fue en el mes de mayo de 2008; pero el 25 de agosto del mismo año, estando en Puerto Asís, dos hombres en una moto la llamaron por su apellido, se le acercaron, bajándose el sujeto que estaba en la parte de atrás y le dijo: “Hijueputa, súbase a la moto”; ella siguió caminando, mientras ellos seguían gritándole insultos y llamándola. Luego de ello, el que estaba manejando le dijo “Déjela Gúevón, ya sabemos que está aquí”. Ante ello, doña Carmenza optó por ir a la personería, y colocar la denuncia. La personera comenzó a hacer gestiones con la Alcaldía y la Cruz Roja para su salida de allí. De esta manera la Cruz Roja Internacional, le da el pasaje para la ciudad de Bogotá, donde se encuentra residiendo actualmente.

 

Estando en la capital, en el mes de marzo del presente año, una señora desconocida se baja junto con ella de la buseta y le dice “Pilas, regrésese que la están siguiendo”. Ella informó a los abogados, y lo informó también en la Fiscalía en la ciudad de Cali,  donde recibió los restos de su esposo después de 3 años, en los que se dio una larga lucha por recuperar no solo los restos de Arnoldo, sino también por defender todos los derechos de Arnoldo, los suyos y los de toda su familia.

 

2.    DERECHOS LESIONADOS

 

Los hechos anteriormente mencionados constituyen  un grave atentado contra la vida, la integridad física, la tranquilidad, la libre movilidad, y los derechos fundamentales de Carmen Leonor Roa.

Implica no garantías para los líderes sociales y defensores de derechos humanos.

SS

      SOLICITUDES

Reiteramos la preocupación por la vida, la integridad física, la libertad, la movilidad y todos los derechos fundamentales de doña Carmen Leonor, así como los de sus hijos. Es deber del Estado velar por el goce pleno de todos estos derechos, y desde luego, tomar las acciones pertinentes cuando pudieran verse amenazados, máxime, cuando ha hecho las veces de victimario.

 

Exigimos que el Estado colombiano garantice el ejercicio de la defensa de los Derechos Humanos, así como el trabajo de las organizaciones sociales y de mujeres; ámbitos en los cuales se viene desempeñando doña Carmen Leonor.

 

Atentamente,

 

CORPORACIÓN CLARETIANA NORMAN PÉREZ BELLO

 

ASODEMUC

 

Informes: Cra. 15 #10-41, Telefax: 2822260

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