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La caída de uno de los caciques

[Mario Uribe Escobar: La caída de un cacique]

Martes 22 de febrero de 2011

La sentencia contra Mario Uribe Escobar le pone punto final a una carrera política de más de 30 años en Antioquia. Atrás quedan sus gestas políticas que lo llevaron a convertirse en uno de los mayores caciques electorales del país. Hoy, con el sol a sus espaldas, vivirá su ocaso tras las rejas por disposición de la Corte Suprema de Justicia. La Corte Suprema lo encontró culpable de aliarse con paramilitares y le ordenó el pago 6500 salarios mínimos vigentes tras haber comprobado su participación en una reunión con el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso en 2002 para hablar de acuerdos políticos (Ver sentencia).

Precisamente, a partir de las declaraciones de Mancuso y de los votos que Uribe obtuvo en Córdoba en 2002, el Alto Tribunal consideró que “Mario Uribe Escobar se concertó con un grupo armado al margen de la ley y que no recibió apoyos sin contraprestación”.

La sentencia agrega además que: “la reunión de Salvatore Mancuso y Mario Uribe en la Hacienda La Capilla (en 2002) no fue después de elecciones, sino antes y que por eso era necesario referirse a acuerdos políticos”, razón por la cual es condenado por el delito de concierto para promover grupos armados.

La Sala Penal concluyó que “el análisis conjunto de las pruebas permite concluir que las declaraciones de Salvatore Mancuso y de Eleonora Pineda, apreciadas históricamente, permiten asumir que Mario Uribe Escobar sí hizo pactos con la organización armada al margen de la ley”. De cacique a parapolítico Nacido en el municipio de Andes, Suroeste de Antioquia, el 12 de agosto de 1949, se vinculó desde muy joven a la rama judicial como juez civil gracias al título de abogado que le confirió la Universidad de Antioquia. Ejerció este cargo en las localidades de Salgar, un poblado vecino a su tierra natal, y en Medellín, entre 1973 y 1975. No obstante, lo que le atraía realmente era la política y en representación del Partido Liberal resultó elegido concejal de su pueblo en 1976, cargo que ejerció hasta 1982.

Uribe Escobar era un hombre de ambiciones políticas. Por ello decidió dar un salto hasta la Asamblea de Antioquia, resultando elegido como diputado en 1982. En la duma departamental estuvo hasta 1985, año en el cual sus aspiraciones se vieron fortalecidas con el surgimiento de un movimiento conocido como el Sector Democrático del Partido Liberal, liderado desde el Concejo de Medellín por su primo, Álvaro Uribe Vélez. La sociedad política conformada por Uribe Escobar y Uribe Vélez fue tan exitosa electoralmente que al año siguiente se presentaron a las elecciones del Congreso, el primero como candidato a la Cámara de Representantes y el segundo al Senado. Ambos no sólo fueron elegidos, sino que en las elecciones siguientes, en 1990, fueron reelegidos.

Para esa época, se abrió paso la Asamblea Constituyente y tras la revocatoria del Congreso y la entrada en vigencia de la Constitución de 1991, en el llamado a elecciones resultaron elegidos nuevamente. Se habían convirtieron en los rivales de barones electorales de la talla de Bernardo Guerra Serna y de Fabio Valencia Cossio. Las relaciones entre Mario Uribe Escobar y Álvaro Uribe Vélez dieron un viraje político que reveló nuevamente el poder electoral que habían recaudado hasta ese momento: el primero aspiró al Senado en las elecciones de 1994 y el segundo se presentó como candidato a la Gobernación de Antioquia. Ambos resultaron elegidos y continuaron sus carreras siempre ligados, no sólo como familiares, sino como socios políticos.

Durante el periodo legislativo de 1994 a 1997, se revivió la extradición de colombianos requeridos por la justicia de otros países, la cual había sido prohibida por la Constitución de 1991. En los debates en el Congreso para modificar la Carta Política, Uribe Escobar fue uno de los legisladores que se opuso a este mecanismo judicial.

En esos años, investigadores judiciales lograron establecer través de interceptaciones telefónicas las relaciones de Uribe Escobar con un narcotraficante del Oriente antioqueño, llamado Pedro Pablo Uribe Henao. En una de esas conversaciones, le preguntó al congresista por el trámite legislativo. Él respondió: "pues se ha hecho mucho esfuerzo por eso Pedro, pero, pero eso parece inatajable".

Uno de los argumentos de Uribe Escobar era la calidad de la justicia colombiana. Así quedó expuesto en un artículo publicado por el diario El Tiempo el 9 de mayo de 1997: "Tenemos una Fiscalía verraca, una Corte Suprema de Justicia de altísima calificación; una ley de extinción, un endurecimiento de penas, un Ejército y una Policía actuando. ¿Para qué entregar los colombianos a una justicia politizada? ¿Por qué no creer en lo nuestro y sí en las leyes norteamericanas?". Pese a tu insistencia, la extradición fue aprobada y entró en vigencia en diciembre de 1997.

Esa pelea perdida no minó su caudal electoral. Al contrario, le sirvió para repetir curul en el Senado en 1998. Además, su poder político le alcanzó para ser Presidente de esa corporación pública entre los años 2000 y 2001.

Ya para esa época, el Sector Democrático no sólo había tenido Gobernador y Presidente del Senado, sino que, como se lee en la página web del movimiento Colombia Democrática, “avaló y eligió innumerables candidatos a concejos municipales y alcaldías; a juntas administradoras locales y diputados a las asambleas. Participó también en coalición en varios gobiernos departamentales y municipales de la ciudad de Medellín: tuvo representantes en secretarias de despacho, directores de institutos de todo nivel, embajadores, entre otros cargos”.

Para las elecciones del 2002, Uribe Escobar se volvió a presentar a las elecciones para Senado. Y esta vez con un aliciente adicional: su primo era candidato presidencial. Y como lo ha venido demostrando la historia, ambos ganaron en sus aspiraciones políticas y continuaron su camino de triunfos electorales. En esas elecciones, el congresista obtuvo la más alta votación por los movimientos liberales en Antioquia, 107.099 votos, y se convirtió en uno de los mayores electores del país. Su carrera estaba en su punto más alto.

Para el año 2003, y por sugerencia de varios congresistas que estaban afiliados al Sector Democrático, le solicitaron al Consejo Nacional Electoral registrarse con el nombre de Colombia Democrática, lo cual posibilitaba la elección en todo el país de concejales, diputados, alcaldes, gobernadores y representantes de juntas administradoras locales. Fue así como se creó una de las fuerzas políticas más representativas del país. En el año 2004, Uribe Escobar fue su primer presidente. Un triunfo más en su carrera por el poder.

En el 2006, y con un partido en su bolsillo, es reelegido nuevamente como Senador, esta vez con una votación de 66.407 votos, y nuevamente su primo también repite triunfo: es reelegido Presidente de la República. El apoyo de Uribe Escobar fue vital para sacar adelante la reforma constitucional que permitió en el país la reelección presidencial. Ambos volvieron a brillar en las urnas.

Ver en línea : [Mario Uribe Escobar: La caída de un cacique]

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